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En la actualidad, las cifras que circundan el sector de las personas desaparecidas estremecen. Y, no solo los datos son los que dan muestra de ello, sino que el pensar que tras ellos, son familias, amigos, vecinos y localidades enteras las que buscan ininterrumpidamente respuestas, duele.

Es un duelo que no termina de cerrarse, que se aferra a quedar anclado en la incertidumbre, en la más absoluta de las dudas.

Actualmente, existen entidades, colectivos, fundaciones, asociaciones y un Centro Nacional de Desaparecidos que les protege y les otorga el espacio que requieren y merecen.

Hemos de tener presente que datos del Centro Nacional de Desaparecidos apuntan a que, en los último diez años, hay interpuestas 163.733 denuncias por desaparición.

Precisamente, es el Centro Nacional de Desaparecidos el que, en su último trasvase de datos anual, apunta a que, en territorio español, se registran 12.330 denuncias activas de las cuales el 3% llevan consigo la especificidad de alto riesgo.

De este cómputo total dos tercios están configurados por jóvenes menores de edad y se contemplan 454 desapariciones relativas a personas mayores en paradero ignoto.

Son cifras, son cómputos numéricos que nos muestran el desolador panorama con el que conviven muchas familias en la actualidad. La inmensa mayoría de ellas, ha viajado hasta Madrid este 9 de marzo para hacer visible su causa. Han viajado hasta Madrid con el ánimo de ser escuchados y gritar que no solo cifras hay tras el sector. Tras estos números, son familias las que se esconden, familias que reclaman un lugar, una investigación digna, un sinfín de preguntas sin respuesta, en definitiva, personas que anhelan la obtención de mayores, y más efectivos, recursos que les amparen, que les cobijen, y sobre todo, que les devuelvan la fe en la resolución de sus casos.

Familias como la de Borja Lázaro, Carolina del Valle, Andrés Mora, Paco Molina, Malen Zoe o la de Henry Jiménez, están configuradas por allegados que se presentan destruidos; familias a las que el paso del tiempo, solo hace que jugarles en contra.

Igual que sucedía con aquel reloj de arena al que nunca nadie le dio vuelta. A estas familias les sucede lo mismo, cohabitan en este planeta repletos de incógnitas, llenos de dudas, pero, en su mayoría, anegados por la esperanza.

Los días 9 de marzo, son días para el recuerdo, días en los que hay que echar la vista atrás y rememorar. Días para el encuentro entre familias, de intercambio de pareceres y, gracias a la fundación presidida por Paco Lobatón, QSD Global, Fundación Europea por las Personas Desaparecidas, son días también para la emisión de premios. Galardones que reciben, personalidades por su trabajo en la causa, por su arraigo con el sector. En esta ocasión, fueron otorgados por el generoso y aclamado presentador de televisión Christian Gálvez.

Son días para el homenaje, para la unión y el ejercicio de la empatía.

Cristina Bergua Vera

Fue en 2010 cuando el Congreso de los Diputados estableció esta fecha como día referente en el campo de las personas desparecidas; coincidiendo con la dolorosa desaparición de Cristina Bergua Vera, desaparecida en Cornellá el 9 de marzo de 1997. Como cada año, multitud de vecinos se congregaron en dicha localidad en honor a la joven.

Muchos fueron los familiares, vecinos y amigos los que, a pesar de haber trascurrido 22 años, manifestaron no haberla olvidado.

                  

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