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Un compañero nos envía esta carta, la reproducimos íntegramente. Muchos policías se verán reflejados en ella.

Os escribo para dar mi punto de vista de uno de los muchos males recurrentes en nuestro cuerpo, las recompensas, medallas y felicitaciones y os cuento mi experiencia personal para que cada uno juzgue en conciencia si mi persona es merecedora o no de alguna de ellas.

Llegué a Madrid en 2006 con 23 años, tras un aula práctica y unas prácticas llenas de ilusión y deseo de comenzar mi carrera profesional. Tras llegar a una comisaría de distrito de las más movidas de la capital, comienzo a trabajar en los llamados “Z” Radiopatrulla que es donde soñaba estar, comienza a pasar el tiempo y comienzo a darme cuenta de que tras cada buena intervención y felicitación verbal de mi jefe, no ocurre nada más.

Mi compañero y yo hablamos con nuestro jefe y nos explica que si queremos estar en igualdad de condiciones somos nosotros los que tenemos que rellenar el formulario y entregárselo. Tragamos y comenzamos a realizar dichos trámites, pero no hay igualdad, no hay criterios objetivos en la concesión de medallas y felicitaciones.

No le das importancia, tú eres policía de vocación y a ti eso te da igual, pero eso te va comiendo. ¿Eres peor que los demás? ¿Por qué tu jefe actúa de esa manera?.

Continúas trabajando y pasan los años, a veces tras una buena intervención y correspondiente propuesta llega algo, a veces no. Y llega un año en que tras ese run run y tú seguir trabajando y sacando los números por los que felicitan a tus jefes, haces algo que trasciende de lo habitual.

Patrullando a altas horas de la madrugada uno de los barrios de tu distrito algo que no acaba de encajar y sospechas , una furgoneta ocupada por 4 individuos que no te han dado buenas sensaciones al cruzarte, das la vuelta y comienzas a seguirlos , estos al percatarse comienzan a acelerar intentando dejar el “Z” atrás , tu compañero comienza a solicitar apoyo y se inicia una persecución por callejuelas de ese tu distrito, en un momento dado tu compañero te dice que han arrojado algo por la ventana y gracias a que una persona les bloquea puedes darles alcance, tras asegurar el vehículo y a las personas esperan a que lleguen los refuerzos para poder actuar con total seguridad, requisas el vehículo y puedes ver un arma de fuego, balanzas de precisión y útiles para el pesaje y corte de droga, mientras llega tu compañero con la mochila que habían arrojado por la ventana llena de ladrillos de cocaína y es en ese momento del peligro que acabas de correr, pero que has realizado sin dudar.

Baja la adrenalina y pasan los días todos te felicitan, casi 11 kilos de cocaína pura y 4 detenidos además del arma y demás útiles, todos tus compañeros felicitan a tu compañero y a ti, “¡Menuda intervención!, nunca nadie había intervenido tanta cocaína a iniciativa…. “ etc y llega el momento te proponen para la medalla con distintivo blanco, mi compañero y yo orgullosísimos, se ha valorado lo que hemos hecho y va a tener una recompensa.

Pero no te caes ese año al parecer hay que meter a más gente y se ve que tú intervención no es meritoria para ello.. y pasan los años, dedicándote a tu labor diaria, cumpliendo con tu deber, poniendo en peligro tu vida… que os voy a contar.

Y ese pequeño picor que tenías porque veías esa injusticia se hace aún más grande y ya comienza afectarte en lo profesional, tu vocación que creías incombustible se vuelve desidia, ya no te motivas como antes, comienzas a entender las frases de los más veteranos, como la de las “gafas de madera” y “La mejor intervención la que no se hace”, te has quemado. Ha sido mala suerte no estabas propuesto el año indicado no pasa nada.

Decides cambiar de destino y comenzar de nuevo, consigues entrar en un grupo de investigación donde muchísima gente quiere entrar y de los más potentes de la capital. Y comienzas a trabajar de nuevo como recién jurado, nuevamente todo te apasiona, haces muchísimas horas de noche, festivos, fines de semana, escuchas a todas horas etc… Nada te importa estás orgulloso de tu trabajo, llegan felicitaciones sin tu tener que hacer un papel. Pasan los años y te dice tu jefe que este año estás propuesto para la medalla con distintivo blanco, por tu trayectoria profesional cumpliendo sobradamente todos los requisitos para la obtención de la misma en esa modalidad. Pero ha vuelto a suceder, ibas el último de la lista y hay que meter a más gente, te caes.

Tú mujer te pregunta porque te afecta tanto si no te conlleva ninguna remuneración ni gratificación de ningún tipo y tú no sabes cómo explicarle que únicamente te duele el que no se te valore el que tras tantos años intentando dar lo mejor de ti nunca obtengas nada que le puedas mostrar a tus hijos orgulloso mostrándoles que con tu esfuerzo has ayudado a gente, pero el mismo cuerpo por el que has dado tanto también lo ha reconocido. Y comienzas a pensar, en aquellos policías veteranos, que seguro han tenido muchísimas intervenciones mucho más meritorias que las que acabo de relatar. Y de cómo ellos al final habiendo aportado tanto a este cuerpo, se van sin pena ni gloria del mismo. Habiendo sacrificado un policía y creado un funcionario al que creo que cada vez me acerco más.

Fdo: un policía

Teléfono: 644820850. Contacto: @policiah50.com

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