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Está claro que es una parafilia, una perversión, una conducta obsesiva y patológica y como toda obsesión, repetitiva e impulsiva, incontrolable. Es decir muy unido a reincidencia y de alta peligrosidad social. Su perfil de mujer es determinado, son chicas jóvenes como Diana Quer, su cuñada entonces y  esperemos, última víctima que llevó al descubrimiento del cuerpo de Diana.

Necesita una familia como comodín y apoyo, es una persona cobarde, y esta arma se puede usar para que descubra la verdad . Creo que en sus agresiones sexuales existe una especie de ritualización en todas las víctimas, evitando ser descubierto y usando lugares o contextos solitarios y adecuados para ello. Teme ser descubierto, de ahí amordazar y atar pies y manos.

Sólo flaquea cuando ve perdida esa familia de cara a la galería. Es un enorme acomplejado. Sus víctimas son jóvenes que en otras circunstancias o, mejor dicho, jamás, se fijarían en él pero las posee y domina a la fuerza. Su escasa autoestima se eleva de forma esporádica y de ahí la necesidad de continuar el ciclo eligiendo nuevas víctimas. Es como una adicción a la droga más peligrosa, no existe control.

Fetichismo, excitación sexual con prendas íntimas sin necesidad en ocasiones de llegar al acto sexual propiamente dicho . Nula empatía con el dolor y sufrimiento de la víctima llegando a provocarles la muerte como ocurrió con Diana Quer.

Es un auténtico psicópata aunque aparentemente lleve una vida normal. Su familia es su coartada, la mejor de las coartadas, y su sostén. Se habla de salidas en solitario sin pareja durante varios días porque la frialdad sexual con su pareja puede ser un rasgo definitorio. Necesita otros actos para conseguir esa excitación.

Luego viene la depresión y la búsqueda de una nueva víctima a la que ejercer superioridad y dominación cuando él es, y se siente, un ser inferior.

Por lo tanto la prisión es una gran prevención para la sociedad. Chantajea, cree saldrá a la calle e incluso habla de dinero televisivo por medio d entrevistas. Sin ética ni escrúpulos ni remordimiento sino puro teatro. De ahí la necesidad de prisión permanente revisable para que monstruos como él solo vean muros y vallas protectoras y no puedan ya atacar a nadie, a nadie más. Su mente repetirá las mismas conductas tatuadas en lo más profundo.

Pilar Enjamio, psicóloga

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