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No solo drogas, armas o terrorismo… La Deep Web esconde videos de asesinatos, violaciones y cualquier otra cosa relacionada con los peores delitos.

Una de las grabaciones que hizo sonar las alarmas de las autoridades de todo el mundo fue titulado como “Daisy Destruction”. Se trata del vídeo snuff más transgresor de los suburbios cibernéticos cuyo presunto origen se sitúa en Filipinas.

Los que han llegado a ver esa atrocidad manifiestan que el corto mostraba las brutales torturas y abusos sexuales a los que fue sometida una niña de cinco años por parte de adultos.

La crueldad de las imágenes quebrantarían cualquier línea imaginaria que se pueda trazar sobre los límites insospechados de la condición como ser humano. La desmesurada violencia empleada y la desorbitante muerte de la menor (descuartizada en vida), pasó incluso factura a los internautas más osados que desafiaron su visionado, derivando en insomnio, ansiedad y otros trastornos de índole psicológico.

El principal detenido en relación a esta atrocidad fue el australiano Peter Gerald Surry de 51 años. Arrestado en Filipinas el 20 de febrero de 2015 por sospecha de abuso sexual, pedofilia, secuestro y homicidio de menores.

Scully era un criminal y psicópata que en 2011 huyó de Melbourne, Australia, a las Filipinas después de ser acusado de múltiples delitos de fraude. Desde el sur de la isla filipina de Mindanao, se le acusa de haber creado una red internacional de pedófilos y asesinos llamado ”No Limits Fun” (NLF) y que ofrecía en la dark web a cambio de dinero (oscilando entre los 100 y 10.000 dólares), vídeos donde niñas son torturadas y abusadas sexualmente, entre ellos el demoledor vídeo titulado Daisy’s Destruction.

 

 

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