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¿Te habías planteado alguna vez que las orejas también dejan huellas? Los lugares donde pueden aparecer este tipo de huellas son dispersos, aunque un ejemplo claro podría ser aquellas puertas de los domicilios, en los cuales se hayan producido ciertos delitos en los que pueda convenir a los autores saber si hay alguna persona en su interior.

Es de gran interés policial la búsqueda de huellas de oreja, ya que al escuchar se presiona ésta sobre la superficie de la puerta haciendo presión, por lo que pueden quedar marcas morfológicas características y datos sobre la profundidad de las estructuras auriculares.

La búsqueda también se debe realizar en las puertas de los vecinos ya que también podrían haber sido objeto de escuchas.

Se debe buscar a distintas alturas e incluso a escasa altura del suelo ya que algunos autores se agachan para no ser vistos por la mirilla.

En muchos casos estas huellas se detectan a simple vista. El revelado es igual que en las huellas dactilares, del mimo modo que su fotografía.

Se deben comparar y señalar los puntos característicos coincidentes, con la muestra indubitada. Evidentemente no existen bancos de datos con lo que la obtención de esta muestra debe ser directa.

Finalmente, se describirá la morfología general de la oreja y los detalles apreciados en las diferentes estructuras de su anatomía, determinando su coincidencia o discrepancia con la impresión indubitada de cotejo, o con otras huellas también de origen desconocido.

 

 

 

 

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