Crónica de un asesinato anunciado

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Tal día como hoy, hace 22 años que tres miembros de ETA introdujeron a Miguel Ángel Blanco Garrido en el maletero de un coche, lo trasladaron hasta un descampado y tras obligarlo a ponerse de rodillas le dispararon dos veces en la cabeza.

Miguel Ángel Blanco, nacido en la localidad de Junquera de Espadañedo (Orense), fue concejal del Partido Popular en la localidad vizcaína de Ermua.

El 10 de julio tres etarras le secuestraron, exigiendo el acercamiento de los presos de ETA al País Vasco.

El Gobierno se negó a ceder al chantaje de los terroristas y dos días después fue disparado en un descampado, muriendo la madrugada del día 13.

Licenciado en Ciencias Económicas, Miguel Ángel trabajó como albañil con su padre, hasta que consiguió un trabajo en la consultoría Eman Consulting, en Eibar.

En 1995 consiguió un acta de concejal al cuadriplicar el PP los anteriores resultados en Ermua.

Los etarras Francisco García, alias “Txapote”, Irantzu Gallastegui, alias “Nora” y José Luís Gereste, alias “Oker”, localizaron y secuestraron a Miguel Ángel el día 10 de julio de 1997 a las 15:30 cuando se bajaba del tren para acudir al trabajo, introduciéndole en un vehículo oscuro.

Tres horas después, a las 18:30, los etarras pidieron a través de un comunicado el acercamiento de presos de ETA a las cárceles vascas. Si no accedían a sus peticiones antes de las 16:00 horas del sábado 12, asesinarían a Miguel Ángel Blanco.

Era la crónica de una muerte anunciada.

El Gobierno Central, presidido por José María Aznar se negó a acercar a los presos, no accediendo así a las exigencias de los terroristas.

48 horas después del secuestro, a las 16:50, mientras “Oker” le obligaba a ponerse de rodillas con las manos en la espalda, Txapote le disparaba dos tiros en la cabeza.

Fue encontrado por dos personas y trasladado con vida a la Residencia Sanitaria de Nuestra Señora de Aránzazu, si bien no pudo resistir las heridas de bala, falleciendo la madrugada del día 13 de julio de 1997.

El asesinato de Miguel Ángel hizo surgir el llamado Espíritu de Ermua.

Las organizaciones y muestras de repulsa en contra de la violencia de ETA aumentaron.

El 30 de junio de 2006 los etarras Txapote y Nora fueron juzgados (Oker se suicidó dos años después del asesinato). Fueron condenados a 50 años de prisión.

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